Tradición Viticultora

El cultivo de la vid es patrimonio esencial de la región, impulsa el crecimiento económico, social, medioambiental, cultural e histórico, y además se ha convertido en un icono paisajístico de este territorio.

La vid está presente en Castilla-La Mancha desde muy antiguo, aunque su introducción como cultivo organizado y perfeccionado tuvo lugar durante la dominación romana.

Es a mediados del siglo XX cuando se produce el verdadero auge del viñedo contemporáneo en Castilla-La Mancha. Se comienza a cultivar viñedo de forma extensiva, surgiendo por toda la región numerosas cooperativas vinícolas, la mayoría de las cuales perduran hasta hoy.

Durante las últimas décadas, gracias a la repercusión de las distintas iniciativas e inversiones de bodegueros, asociaciones, consejos reguladores y administraciones públicas, el sector vitivinícola ha modernizado todo el proceso de producción y elaboración de sus vinos.

Hoy se puede decir que la vitivinicultura de la región es ejemplar, así como la calidad de nuestros vinos, como queda demostrado en los numerosos reconocimientos nacionales e internacionales.

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