Indicación Geográfica Protegida

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En 1999 las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaron la Indicación Geográfica Vinos de la Tierra de Castilla para los vinos que se elaboren con uvas producidas en esta comunidad autónoma. El objetivo de la iniciativa es facilitar su identificación a los consumidores que demandan vinos diferentes a los de denominación de origen y a los de mesa. Esta nueva indicación ha tenido gran acogida entre el sector vinícola.

La aprobación de la indicación Vinos de la Tierra de Castilla ha sido la gran apuesta del sector vitivinícola de dotarse de un instrumento para potenciar al máximo las posibilidades de los bodegueros a la hora de comercializar los vinos producidos en Castilla-La Mancha. La Ley por la que se crea esta indicación permite la utilización de la misma para todos los vinos que hayan sido obtenidos íntegramente con uvas producidas dentro del territorio de la Región. La idea de poner en marcha esta indicación causó sorpresa en el mundo agrario y rompió los moldes establecidos. Por primera vez, Castilla-La Mancha tomó la iniciativa en la revolución que está experimentando el mundo del vino en España, creando un vino regional, un producto que puede competir en igualdad de condiciones en los mercados internacionales, ya que sus posibilidades de ajustarse a los gustos del consumidor son inmensas.

Con la aprobación de este distintivo se ha buscado una salida estratégica en el mercado a una gran cantidad de vino elaborado en Castilla-La Mancha -10 millones de hectolitros aproximadamente- que no se incluía en ninguna Denominación de Origen, siendo comercializado como vino de mesa común. Ante las grandes posibilidades que se han abierto para el sector, los principales grupos vinícolas de España han efectuado inversiones en la adquisición de bodegas o viñedos para incluir en sus producciones los Vinos de la Tierra de Castilla.

La acepción del término Vinos de la Tierra de Castilla para identificar esta indicación geográfica fue fruto de un proceso de consenso con las diferentes organizaciones agrarias y las bodegas, y cooperativas, toda vez que no se podían identificar con el indicativo Castilla-La Mancha por coincidir, parcialmente, con la Denominación de Origen ya existente.

Los Vinos de la Tierra de Castilla son vinos que no se encuentran inscritos dentro de las exclusivas Denominaciones de Origen, pero que no por ello dejan de tener una solvente calidad. Además de que muchos podrían aspirar a obtener este distintivo, la mayoría proceden de zonas con gran tradición vinícola.

Para el consumidor, por su parte, suponen una excelente forma de disfrutar de buenos vinos a un precio asequible y, a su vez, estar informados de datos que la normativa prohíbe ofrecer a los modestos vinos de mesa; éstos son la Indicación del área geográfica de origen, las variedades de vid utilizadas y el año de su elaboración (cosecha o añada). Además, en su producción se mantienen estrictos controles de trazabilidad.

Variedades

Entre las uvas tintas destaca el uso de las variedades Bobal, Cabernet Sauvignon, Garnacha Tinta, Merlot, Monastrell, Petit Verdot, Syrah, Tempranillo, Cencibel o Jacivera, que son complementadas con las variedades Coloraíllo, Frasco, Garnacha tintorera, Moravia agria, Moravia dulce o Crujidera, Negral o Tinto Basto y Tinto Velasco.

Las principales uvas Blancas utilizadas son Airén, Albillo, Chardonnay, Macabeo o Viura, Malvar y Sauvignon Blanc, complementadas por las uvas Merseguera o Meseguera, Moscatel de grano menudo, Pardillo o Marisancho, Pedro Ximénez y Torrontés.